
La Comisión Europea ha publicado el estudio “Bus and Truck Drivers from Third Countries (conductores de camiones y autobuses de terceros países”, que analiza la presencia y contratación de conductores extracomunitarios en el transporte por carretera, diferenciando entre mercancías y viajeros.
En la UE trabajan cerca de 300.000 conductores de terceros países, lo que representa aproximadamente el 7,5 % del total de conductores profesionales. Su peso es mayor en el transporte de mercancías (en torno al 8 %) que en el de viajeros en autobús y autocar (alrededor del 5 %), donde el requisito de dominio del idioma actúa como barrera adicional.
En el transporte de mercancías, el informe destaca la importancia del certificado de conductor, obligatorio para conductores extracomunitarios en transporte internacional, cuyo número ha crecido de forma sostenida desde 2014 hasta superar las 300.000 en 2022. También subraya la relevancia del cumplimiento de la normativa europea sobre tacógrafo, tiempos de conducción y descanso, así como las particularidades del certificado ADR en mercancías peligrosas. El estudio constata que, aunque muchos terceros países ofrecen formación adecuada en seguridad vial, existen carencias en contenidos específicamente vinculados al marco normativo europeo.
En el transporte de viajeros, la presencia de conductores de terceros países es más reducida y se concentra en determinados Estados miembros. Además de las exigencias comunes de permiso reconocido y Certificado de Aptitud Profesional (CAP), el informe resalta que la atención al público y la gestión de pasajeros hacen imprescindible una competencia lingüística suficiente, lo que limita la incorporación de estos profesionales en comparación con el transporte de mercancías.
El estudio identifica como principales obstáculos, para ambos subsectores, la complejidad y duración de los procedimientos migratorios, la falta de reconocimiento automático de cualificaciones profesionales (especialmente el CAP), y la diversidad de regímenes nacionales para el canje de permisos. Concluye que, aunque algunos Estados miembros han desarrollado buenas prácticas para agilizar trámites, siguen siendo necesarias mejoras en simplificación administrativa, coordinación entre políticas migratorias y de transporte y establecimiento de un marco más homogéneo de reconocimiento de cualificaciones en la UE.
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